NOTICIA PREMIOS FRONTERAS DEL CONOCIMIENTO

La ONG Pratham, Premio Fronteras del Conocimiento de Cooperación al Desarrollo

El Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en la categoría de Cooperación al Desarrollo ha sido concedido en su sexta edición a la ONG Pratham, que en sus veinte años de historia ha contribuido a formar de manera eficaz a decenas de millones de niños desfavorecidos. Una de las vías para logarlo ha sido diseñar e implantar nuevos métodos que aceleran el proceso de aprendizaje de la lectura, centrándose en objetivos adaptados a sus destinatarios, agrupando a los alumnos por niveles y necesidades en lugar de por edades, e impartiendo formación específica a profesores y voluntarios a los que integra en sus programas.

7 junio, 2014

Perfil

Pratham

Creada en 1994 como fundación de beneficencia pública por la ciudad de Bombay, Unicef y siete ciudadanos prominentes del país.

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Fallo del premio

Aplican sus programas en función de la situación social que atraviesa cada uno de los alumnos.

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Pratham, premio Fronteras en Cooperación al Desarrollo 2013

Han contribuido a mejorar la educación de los más desfavorecidos.

Según el acta, “Pratham ha ampliado el alcance de la educación en zonas desfavorecidas, pasando de la simple escolarización al aprendizaje efectivo. Y lo ha hecho mediante dos innovaciones significativas: la creación de herramientas sencillas, precisas y fiables para evaluar el aprendizaje, y el recurso a la evidencia científica para desarrollar programas coste-efectivos para mejorar sustancialmente el nivel de conocimientos”.

Cada año Pratham llega a un millón de niños, evalúa los conocimientos de medio millón y trabaja en 20.000 municipios de 19 estados de la India. Sin embargo, para su director, Madhav Chavan, más allá de su papel de proveedores de educación, lo importante es que Pratham se ha convertido en una organización que aporta metodología innovadora y estrategias para llevar la educación a más personas, con un alto impacto en las políticas educativas de la India e incluso, con trascendencia a escala global, en otros países de Asia y en África.

Sus programas se caracterizan porque se han diseñado a medida de sus destinatarios, a los se han acercado sobre el terreno; además, han incorporado tanto a voluntarios como al sistema educativo estatal y a los funcionarios; y, por último, están en permanente proceso de evaluación. El resultado han sido actuaciones eficaces con alto impacto y replicadas en otros países y respecto a otros sectores claves en el desarrollo como la salud.

Según el Informe Educación para Todos 2013-2014 de la UNESCO, el 37% de todos los adultos analfabetos del mundo viven en la India. Son 287 millones de adultos que no saben leer ni escribir. Simultáneamente, la India es hoy el segundo país del mundo en número de científicos e ingenieros. Madhav Chavan lo explicaba ayer: “El 10% de la población india está recibiendo buena educación, y como es el segundo país más poblado del mundo, tiene, en términos absolutos, mucha gente formada. Pero sin un sistema de enseñanza primaria sólido y que llegue a todas partes, la India no podrá disponer de los recursos humanos necesarios para impulsar su economía. En la India hay una economía emergente de la que participa entre el 30 y el 40 por ciento de la población, y otra, subdesarrollada que toca a entre el 50 y el 60 por ciento. Esto es una gran brecha que puede causar problemas”.

Veinte años de experiencia

Pratham fue creada en 1994 como fundación de beneficencia pública por la ciudad de Bombay, Unicef y siete ciudadanos prominentes del país. Comenzó facilitando educación pre-escolar a los niños de los arrabales de Bombay usando como aulas espacios disponibles en templos, oficinas locales o las propias casas de los ciudadanos. Se reclutó y formó a voluntarios, a quienes se les proporcionó material educativo, animándoles a dar clases en cualquier espacio comunitario posible. Pronto este programa, denominado Pratham Balwadis, se multiplicó y fue aplicado en otros lugares.

Poco después creó el programa Balshaki para atender a niños no escolarizados y darles la formación mínima para que pudieran incorporarse normalmente al colegio. Entre 1999 y 2001, Pratham extendió su trabajo a diecinueve ciudades y comenzó a desarrollar programas comunitarios para atender a niños que trabajan. Según el acta, Pratham “ha ampliado el alcance de la educación en zonas desfavorecidas, pasando de la simple escolarización al aprendizaje efectivo”.

Según el acta, Pratham 'ha ampliado el alcance de la educación en zonas desfavorecidas, pasando de la simple escolarización al aprendizaje efectivo'.

TUITEAR

La filosofía de Pratham le lleva a colaborar siempre con las autoridades estatales y locales, de manera que sus voluntarios complementan el trabajo que realizan los profesores de la escuela pública, nunca lo sustituyen. De hecho, su organización se basa en una alianza entre la Administración, el sector privado y los ciudadanos. En muchas ciudades, los líderes corporativos toman la iniciativa, las autoridades responden abriendo las escuelas y compartiendo sus dependencias y los voluntarios -en su mayoría mujeres de los arrabales- son clave para implementar los programas.

La estrategia capilar de la institución logra que su actividad de mejora educativa llegue a las partes más remotas del país, también las de difícil acceso geográfico o asoladas por la violencia. Además, desarrolla modelos que deliberadamente son de bajo coste, de modo que puedan implantarse en cualquier lugar y sean fácilmente ampliables para lograr un impacto profundo.

Pratham somete sus programas a evaluación continua. Fruto de este esfuerzo, en 2002-2003 introdujo dos cambios importantes. El primero fue la organización de los programas educativos por áreas o ‘basti’, que selecciona comunidades enteras  -de entre 250 y 300 hogares- para realizar la intervención. De esta forma, la única manera de que un niño abandone es salir de la comunidad. Se evita así la dispersión del esfuerzo, que fragmentaba la eficacia. Hoy, Pratham trabaja en 4.000 bastis de 43 ciudades.

El segundo fue la introducción del programa Aprende a Leer (Learn to Read), una metodología que ha logrado aumentar la capacidad de aprendizaje del 84 por ciento de los niños en menos de ocho semanas, se imparte a través de voluntarios -lo que reduce su coste- y es ampliable a nivel nacional.

Chavan explica que su experiencia les ha demostrado que lo simple es lo que mejor funciona: “Lo que no funciona es pretender muchos objetivos simultáneamente. Centrarse en aprender a leer y escribir es importante. Cuando logras ese objetivo crítico puedes marcarte otras metas”.

Otra lección fue que juntar a niños de la misma edad pero distinto nivel no funciona, así que Pratham los agrupa por su nivel real para que nadie quede desatendido. En cuanto a la motivación de los alumnos, Chavan lo tiene claro: “Cuando un niño comienza a aprender se da cuenta de que sabe y de que puede hacerlo mejor, lo que constituye el incentivo más poderoso para continuar en el programa”.

Evaluación basada en la evidencia

En la India se ha contado tradicionalmente con cifras oficiales de escolarización, pero no con estudios sobre la calidad de la enseñanza. Para poder obtener información sobre una cuestión tan esencial, Pratham creó en 2004 el Annual Status of Education Report (ASER, término que significa ‘impacto’ en hindi). Como explica Chavan, [“en esa época el Gobierno creó un impuesto adicional para financiar la educación, y pensamos que los ciudadanos tenían derecho a saber si ese esfuerzo estaba dando resultados”.

La base del informe son las encuestas que 30.000 voluntarios realizan en los meses de octubre y noviembre para evaluar a 700.000 niños en 16.000 localidades del país. Los resultados se presentan en enero siguiente y son un indicador fiable del nivel de aprendizaje real que se obtiene en las escuelas. El primer informe data de 2005 y reveló que solo el 15 por ciento de los niños de segundo de primaria y el 25 por ciento de los de tercero podían leer un texto de primero. Asimismo, solo el 17 por ciento de segundo y el 32 por ciento de tercero, era capaz de resolver problemas con restas. El ASER 2006 no hizo sino confirmar estos primeros datos.

Precisamente los preocupantes resultados que estos informes sacaron a la luz llevaron a Pratham a lanzar, en enero de 2007, el programa Read India, cuyo objetivo es ayudar a que todos los niños de entre seis y catorce años de edad aprendan a leer, escribir y hacer operaciones aritméticas básicas.

La campaña se está llevando a cabo en 350 de los 600 distritos en que se divide el país con la ayuda de miles de voluntarios y de los colegios públicos. En el año 2008, gracias a una colaboración con el gobierno de India, llegó a 33 millones de niños  -de los 350 millones que hay en el país-, gracias a la movilización de 350.000 voluntarios y la formación proporcionada a 400.000 profesores y personal funcionario. En la mayoría de los estados en los que se ha implantado Read India se ha registrado una mejora significativa en los niveles de aprendizaje de los niños.

Con el tiempo, Pratham ha ido ampliando el número y alcance de sus programas. Uno de ellos, se centra en enseñar inglés para aumentar las posibilidades laborales. El Instituto Pratham para la Alfabetización, la Educación y la Formación Profesional se dirige a jóvenes que tuvieron que dejar los estudios para atender las necesidades de la familia. Doce mil personas han participado ya en sus cursos de hostelería, construcción, automoción o asistencia a dependientes. También se imparten cursos para lograr habilidades básicas que capaciten para el emprendimiento o para acceder a un empleo en el sector servicios, desde el comercio a la banca o las compañías de seguros. Pratham Infotech imparte educación digital y facilita la adopción de tecnologías de la información educativas.

Los retos permanecen. El estudio ASER 2013 muestra que, aunque entre el 95 y el 98 por ciento de los niños de siete a catorce años acude al colegio, menos de la mitad de los de quinto de primaria de la India rural es capaz de leer un libro de segundo de primaria. En tercero, solo un 40 por ciento lee con fluidez un párrafo sencillo y menos del 25 por ciento resuelve problemas que incluyan una resta simple. En quinto, solo una cuarta parte sabe hacer divisiones de tres cifras. La proporción de niños de primero que reconoce las letras del alfabeto apenas llega al 25 por ciento.