Vídeo completo del homenaje musical a los galardonados

Concierto extraordinario de los XII y XIII Premios Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento

El pasado 20 de septiembre de 2021 tuvo lugar en el Palacio Euskalduna de Bilbao el Concierto Premio Fronteras del Conocimiento en homenaje a los galardonados de las ediciones XII y XIII. La velada corrió a cargo de Euskadiko Orkestra, convertida en orquesta principal asociada de este evento, bajo la dirección de Robert Treviño. Contó con la participación del pianista bilbaíno Joaquín Achúcarro y el violinista venezolano Giovanni Guzzo. Ofrecemos en este espacio el vídeo completo de este homenaje musical a los galardonados en las últimas dos ediciones de los premios internacionales de la Fundación BBVA.

24 diciembre, 2021

Fue la segunda vez que la capital vizcaína acogió los actos de los Premios Fronteras, después de que en 2019 la Fundación BBVA decidiera convertir Bilbao en la sede permanente de la ceremonia y el concierto de sus galardones internacionales a partir de su XI edición, y de que la alerta sanitaria provocada por la pandemia de Covid-19 imposibilitara su celebración en 2020. Por ello, en esta ocasión Bilbao acogió una ceremonia doble en la que se reconocieron a los 35 galardonados en las ediciones XII y XIII de los Premios Fronteras, a quienes se rindió homenaje con este concierto extraordinario.

El programa arrancó con dos piezas de los premiados en Música y Ópera en las ediciones cuya ceremonia de entrega se celebró al día siguiente: la Sinfonía n.º 3 de Arvo Pärt; y Alhambra, concierto para violín n.º 3, de Peter Eötvös. Y concluyó con el Concierto para piano n.º 4 en sol mayor, op. 58 de Ludwig van Beethoven.

La Sinfonía n.º 3 se sitúa en el punto de inflexión de la peripecia vital y artística de Pärt, esos ocho años de silencio casi absoluto donde se produce la metamorfosis que le lleva desde el desencanto con las vanguardias europeas a su renacimiento con un estilo nuevo al que denominó tintinnabuli. Maderas a tres, trompas, trompetas y trombones a cuatro, tuba, timbales, celesta (que tiene un papel crucial), campanas tubulares, marimba, tamtam y cuerda protagonizan una partitura que es un impresionante testimonio sonoro de su lucha por separarse de la doctrina serial -que había acabado por parecerle un juego pueril- y encontrar un nuevo camino.

En su Concierto para violín n.º 3, que lleva por título Alhambra, Eötvös muestra su concepción de la música como vehículo de las emociones. “Las fuentes del palacio, sus dimensiones, las montañas de alrededor, la asombrosa puesta de sol andaluza… todo esto entró a formar parte de esta obra”, ha dicho al glosar una pieza que plasma la impresión que causa la Alhambra en un músico del siglo XXI, dos siglos después de los relatos de Chateaubriand y Washington Irving, y de las composiciones alhambristas de Chapí, Bretón y Monasterio. La obra hace gala del gusto de Eötvös por la intensidad expresiva y los registros agudos del violín –a cargo de Giovanni Guzzo–, un rasgo que comparte sin ambages con Beethoven, autor de la obra que cierra el concierto.

En el Concierto para piano n.º 4 de Beethoven, con Joaquín Achúcarro como solista, se escucharon -según señalaban las notas al programa, a cargo del musicólogo Álvaro Guibert- “dos músicas distintas. La mayor parte del tiempo lo ocupa un fantástico concierto de piano de Beethoven con todos los ingredientes esperables: originalidad, fuerza dramática, virtuosismo de primera clase, siempre musical, siempre expresivo… (…) Pero la obra contiene momentos que son otra cosa, una música que se eleva por encima de su posición en el concierto y se sitúa en un plano superior, difícil de definir, donde parece que, además de perseguirse la satisfacción del gusto musical, se dirimen cuestiones existenciales”, pues, como dijera Czerny, al interpretar esta música “uno no puede dejar de imaginar una escena trágica de la antigüedad”.