BIOGRAFÍA
Allan H. MacDonald (Antigonish, Nueva Escocia, Canadá, 1951) es licenciado en Física por la Universidad de San Francisco Javier (Nueva Escocia, Canadá) y realizó el máster y el doctorado en Física en la Universidad de Toronto entre 1973 y 1978. Fue investigador postdoctoral y científico investigador del Consejo Nacional de Investigación de Canadá, en Ottawa, entre 1978 y 1987, periodo en el que pasó un año como científico visitante en la Escuela Politécnica Federal de Zúrich (ETH Zurich), en Suiza. En 1988, fue asesor del Instituto Max Planck para la Investigación del Estado Sólido, Stuttgart, Alemania. Entre 1987 y 2000 fue catedrático de Física en la Universidad de Indiana (Estados Unidos) y desde entonces ha trabajado en la Universidad de Texas en Austin, donde es titular de la Cátedra de Física Sid W. Richardson. Su investigación se ha traducido en más de 1000 publicaciones que acumulan en torno a 110.000 citas, y en tres patentes. Ha impartido más de 500 conferencias y seminarios y ha sido miembro de los respectivos comités ejecutivos de la División de Materia Condensada tanto en la Sociedad Canadiense de Física como en la Sociedad Americana de Física. Entre los consejos asesores en los que ha participado figuran el del Instituto Canadiense de Investigación Avanzada y el del Instituto Kavli de Física Teórica.
CONTRIBUCIÓN
MacDonald anticipó en 2011 una propiedad inesperada del grafeno, un material compuesto por una capa de carbono de un solo átomo de grosor. El hallazgo predecía que, al rotar una capa de grafeno sobre otra a un ángulo muy preciso, los electrones (que, en materiales convencionales, se mueven a miles de kilómetros por segundo) frenaban su velocidad hasta quedarse casi quietos. Esta ralentización tan radical abría la puerta a enormes cambios en el comportamiento del grafeno, posibilidades casi inimaginables para MacDonald cuando publicó sus resultados en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences. El investigador galardonado llamó al ángulo de 1,1º entre las capas de grafeno “ángulo mágico”. Siete años después, el español Jarillo-Herrero lideró la demostración experimental de esta predicción teórica.
De esta manera, su trabajo pionero proporcionó la fundamentación teórica de un nuevo campo hoy conocido como twistrónica, que permite obtener superconductividad, magnetismo y otras propiedades mediante la rotación de nuevos materiales bidimensionales como el grafeno, con potenciales aplicaciones tecnológicas.
