BIOGRAFÍA
Carl Wunsch (Brooklyn, Nueva York, Estados Unidos, 1941) se licenció en Matemáticas (1962) y se doctoró en Geofísica (1966) en el Instituto Tecnológico de Massachusetts. Esta institución ha sido el eje de su carrera docente e investigadora: en ella comenzó como profesor de Oceanografía en 1967, dirigió el Departamento de Ciencias de la Tierra y el Planeta (1977-1981) y hoy es titular emérito de la Cátedra Cecil e Ida Green de Oceanografía Física. En la actualidad es, además, Associate del Departamento de Ciencias de la Tierra y el Planeta de la Universidad de Harvard, universidad a la que también está vinculado desde hace más de una década. Ha sido profesor o investigador invitado en las universidades de Washington, Princeton y el Instituto Tecnológico de California, en las de Oxford y Cambridge (Reino Unido), y en el Grupo de Investigación de Geodesia Espacial, un consorcio público francés de investigación. Autor o coautor de en torno a 300 artículos científicos y cinco libros, ha dirigido el Consejo de Estudios del Océano de la Academia Nacional de Ciencias y el Grupo de Trabajo en Ciencia de Altimetría (TOPEX) de la NASA, así como el Grupo Directivo Internacional del World Ocean Circulation Experiment (WOCE), promovido por el Programa Mundial de Investigación del Clima.
CONTRIBUCIÓN
El investigador galardonado “comprendió desde muy temprano que el océano desempeña un papel fundamental en la regulación del clima terrestre”, resalta el jurado. Guiado por esta idea, desarrolló métodos innovadores para cuantificar de manera precisa el estado del océano en el contexto del cambio climático y “demostró la necesidad de disponer de un sistema global de observación oceánica”, capaz de integrar observaciones de muy distinta naturaleza, obtenidas desde el espacio y el interior del mar.
Desde esta óptica, Wunsch lideró proyectos científicos pioneros concebidos para medir y analizar los efectos del calentamiento global con el uso de tecnologías innovadoras como las imágenes obtenidas por satélites. Por todo ello, su trabajo “ha sido fundamental para el diseño de los programas actuales de observación oceánica a escala global, que aportan las estimaciones sobre el alarmante aumento de la temperatura de los océanos como respuesta al incremento de los gases de efecto invernadero”.
Sus logros, concluye el jurado, “ponen de relieve la importancia de la cooperación internacional para resolver los problemas globales”, a través de la serie de programas internacionales que impulsó, demostrando que “con la colaboración científica internacional pueden resolverse cuestiones fundamentales sobre la trayectoria futura del sistema climático y sus consecuencias para la vida en el planeta”.
