BIOGRAFÍA
Carl H. June (Denver, Estados Unidos, 1953) se graduó en Biología en la Academia Naval de Estados Unidos en 1975 y se licenció en Medicina en el Baylor College of Medicine en 1979.
Obtuvo la especialidad en Medicina Interna en el Centro Médico Naval Nacional, en Bethesda (1980-1983) y en Oncología en el Centro de Investigación Oncológica Fred Hutchinson-Universidad de Washington (1983-1985). A continuación, regresó a Bethesda, donde fundó el Programa de Biología de las Células Inmunitarias del Centro Naval de Investigación Médica y dirigió, entre 1990 y 1995, el Departamento de Inmunología. En esa etapa fue, asimismo, catedrático de Medicina y de Biología Celular y Molecular en la Universidad de Ciencias de la Salud de Servicios Uniformados (1995-1999). En 1999 se incorporó a la Facultad de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania, donde hoy es titular de la Cátedra Richard W. Vague en Inmunoterapia, director del Centro de Inmunoterapia Celular y director del Instituto Parker de Inmunoterapia del Cáncer. Es autor de más de 350 publicaciones y es, entre otras distinciones, miembro de la Academia Americana de las Artes y las Ciencias.
CONTRIBUCIÓN
Los “estudios complementarios” de June y Sadelain, tanto en el ámbito de la investigación básica como en la aplicación clínica de las células CAR-T, han permitido el desarrollo de “terapias para el tratamiento de pacientes con distintos tipos de cáncer de sangre, como la leucemia”, de las que ya se han beneficiado “decenas de miles de personas, entre ellas numerosos niños”, según resalta el jurado.
Del laboratorio a la clínica: una técnica que funcionó mejor en humanos que en ratones
Desde la Universidad de Pensilvania, Carl June estaba investigando posibles tratamientos para enfermos de sida y logró un hito importante para el desarrollo clínico de las células CAR-T. Durante la realización de su carrera de medicina en los años setenta, se había interesado por el campo de la inmunología por una conexión personal: su madre padecía una enfermedad autoinmune, común en su familia.
Tras los avances preliminares logrados por Sadelain en el plano experimental, el siguiente reto era demostrar que la terapia celular podría funcionar en el organismo de los pacientes, ya que algunos investigadores sospechaban que su sistema inmune atacaría y destruiría las células CAR-T. En 1997, June demostró que los linfocitos T modificados para resistir la infección por el VIH no solo podían sobrevivir en el cuerpo humano, sino que persistían el tiempo suficiente para desencadenar respuestas inmunitarias. Esa capacidad de permanecer en el organismo, que es fundamental para atacar el cáncer a lo largo del tiempo, abrió el camino a la realización de los primeros ensayos clínicos con células CAR-T en enfermos de leucemia.
En aquella época, la primera mujer de June enfermó de cáncer de ovario con 41 años, y falleció seis años después. Por ello, rememora el investigador, la posibilidad de demostrar la eficacia de esta nueva estrategia terapéutica en pacientes oncológicos se convirtió “en una prioridad para mí”. Fue en 2010 cuando los primeros dos pacientes, enfermos terminales de leucemia, accedieron a tratarse en un ensayo clínico entonces muy experimental diseñado por June, y recibieron una transfusión de sangre con células CAR-T, aplicando así en un entorno clínico los hallazgos desarrollados inicialmente en el laboratorio de Sadelain y probados con éxito en modelos animales.
June recuerda el asombro que sintió al comprobar que este tratamiento logró mejores resultados en personas que en los experimentos realizados en roedores: “Muchos ratones se habían curado, pero la terapia funcionó incluso mejor en los humanos, lo cual no es habitual. Fue extraordinario que nuestro primer paciente se curara con una sola infusión de estas células obtenidas de la sangre, y que durante diez años, conservara en su cuerpo células CAR-T, aunque luego falleció por covid-19. El segundo paciente sigue vivo y todavía tiene células CAR-T en su organismo. Nunca pensábamos que funcionaría de manera tan eficaz”.
En España, recuerda Carl June, “el primer investigador español que se interesó en las terapias CAR-T y se puso en contacto conmigo fue Manel Juan, del Hospital Clínic de Barcelona, quien me pidió si sería posible venir a Filadelfia para aprender a aplicar esta técnica conmigo. Pasó seis meses en mi laboratorio y posteriormente introdujo esta terapia en España”. El propio Juan, que lidera el Grupo de investigación en inmunogenética e inmunoterapia en el Clínic, lo recuerda así: “Él me animó a poner en marcha CAR-T en nuestro hospital. Se trata de un desarrollo académico en el que nosotros cubrimos todo el proceso, desde la parte preclínica, pasando por la producción hasta llegar a la aplicación clínica, y eso nos ha permitido hacerlo más accesible. En 2017 empezamos a trabajar con pacientes, en 2021 nos aprobaron el primer fármaco y en 2024, el segundo, que ya se han utilizado para tratar a más de 600 pacientes”.
“La contribución de June y Sadelain ha supuesto un auténtico cambio de paradigma en la medicina moderna gracias al desarrollo de la inmunoterapia con células CAR T. Su trabajo ha transformado profundamente los campos de la oncología y la inmunología, hasta el punto de ser considerados los padres del primer ‘medicamento vivo’ de la historia de la medicina. A diferencia de los fármacos tradicionales, que se metabolizan con el tiempo y requieren dosis repetidas, las células CAR T actúan como fármacos vivos: son células del propio paciente que, tras ser modificadas genéticamente para dotarlas de la capacidad de reconocer y destruir de forma específica a las células tumorales, pueden persistir y funcionar en el organismo durante años. De este modo, una sola infusión puede proporcionar una protección duradera. La ingeniería genética aporta un nivel de precisión que la quimioterapia no puede alcanzar. Mientras esta última actúa de manera poco selectiva, las células CAR T atacan exclusivamente a las células diana y respetan el tejido sano”, asevera otro de los nominadores de los premiados, Antonio Pérez-Martínez, Jefe de Servicio de Hemato-Oncología Pediátrica del Hospital Universitario La Paz de Madrid.
