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György Kurtág

PREMIO FRONTERAS DEL CONOCIMIENTO

Música y Ópera

VII edición

El galardón es para György Kurtág, cuya obra se caracteriza por una intensidad expresiva única. La dimensión innovadora de su música está vinculada a su alma, a la autenticidad de su lenguaje, a su manera de traspasar las fronteras entre espontaneidad y reflexión, entre formalización y expresión.

MENCIÓN DEL ACTA

Compositor proveniente de ese otro mundo que era Europa del Este después de la Segunda Guerra Mundial, György Kurtág encontró su vocación tarde, a finales de los años cincuenta. Esa vocación, marginal durante mucho tiempo, no fue reconocida en Europa Occidental hasta finales de los años setenta gracias a una de sus obras maestras, los ‘Mensajes de la difunta señorita R. V. Troussova’, para soprano y orquesta de cámara.

La obra vocal de Kurtág es el centro de su catálogo y su relación con la poesía es esencial, una poesía a imagen de su música, a la vez lírica y lacónica. La lista de escritores a los que ha puesto música es un compendio de la poesía universal en múltiples idiomas, donde el húngaro se codea con el alemán, el ruso, el rumano, el francés o el inglés.

Con la obra ‘Mensajes de la difunta señorita R. V. Troussova’ se descubre una música que no correspondía con los criterios de la vanguardia musical y que, en un formato reducido, concentraba toda la historia de la música, todo el espectro de las expresiones humanas. La dimensión innovadora de la música de Kurtág no está vinculada al material que utiliza, sino a su alma, a la autenticidad de su lenguaje, a su manera de traspasar las fronteras entre las culturas, entre música culta y música popular, entre espontaneidad y reflexión, entre formalismo y expresión.

Para Kurtág, la música se inscribe en un diálogo con el pasado: quiere hablar, quiere expresar las formas universales de la subjetividad. Sus frases, de un intenso lirismo empujado hasta los límites, están condensadas en pocas notas; sus formas, cargadas de complejos significados, están recogidas en pocos compases. No hay grandilocuencia, sino una intensidad expresiva única. Tampoco hay ningún efecto: cada nota es esencial. Para Kurtág la mayor exigencia, la mayor dificultad, es encontrar la nota exacta, una nota que lleva consigo un mundo entero y con la que se crea un mundo entero.

No se trata solo de una exigencia musical, sino de una exigencia ética. La encontramos en las clases de interpretación que Kurtág ha impartido a lo largo de su vida, donde compromete cada nota y cada apunte, cada gesto guía al músico por completo. Así es como imaginó las compilaciones para pianistas principiantes. Al implicar por completo a los niños en los juegos, título de sus compilaciones, trata de liberar el gesto, el cuerpo y la imaginación más que encerrarlos en un marco escolar.

Cada intérprete de Kurtág tiene que recuperar esos impulsos. Esa voz, que se aparta de todas las técnicas y que se ha mantenido fuera de cualquier compromiso, ha trazado un camino alejado de las grandes corrientes. Aparece en la actualidad como una alternativa a una visión de la historia que se reduciría a la oposición entre innovación y vuelta a los antiguos modelos, entre una música encerrada en sí misma y una música en busca de una comunicación lo más amplia posible.